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Navidad 2016

ARCÁNGELES SIN ALAS (Alberto Saborido)

EL ÁNGEL TEODORO MOVILIZA A LA CORTE CELESTIAL (Felix Puche)

ARCÁNGELES SIN ALAS

-¡Ya lo tengo! Te voy a mandar a Ti. Dijo el Padre entusiasmado, cogiendo por los hombros  al Hijo y observándole orgulloso de arriba abajo. 

-Sí, tú serás la solución a todos los problemas que sacuden a los hombres desde lo de Adán y Eva. 

No cabía duda de que el Espíritu Santo andaba por allí dando ideas como siempre, pero ésta del Padre resultaría trascendental.
-Sí, irás a la Tierra, nacerás y convivirás con ellos. Te aseguro que tendrás problemas y gordos, pero de esto no quiero hablar por ahora. Ahora se trata de ver cómo lo llevamos a cabo.
El Hijo no decía nada pero su mirada era de un asentimiento total, sintiéndose orgulloso de ser el protagonista de tal empresa…
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-Y así empezó TODO…
Los arcángeles Gabriel y Miguel charlaban rememorando viejos tiempos, sentados sobre una nube desde la que disfrutaban de un precioso atardecer universal, y quien hablaba era Gabriel, el que había sido enviado para decir a María, jovencísima ciudadana de Nazaret, casada con un tal José, carpintero y “hombre para todo” nacido en Belén, que iba a tener un hijo “que salvaría a su pueblo de sus pecados”.
Gabriel continuó:
-Pasados los meses, María tuvo a su hijo -¡al Hijo!- de camino hacia Belén. Empezaba otra era, la cristiana. Y, mira que las casas de Galilea eran humildes, pues el que se llamaría Jesús vió sus primeras luces en una refugio de animales. No encontraron otra cosa.
-Pues al Padre no le sentaría nada bien que su proyecto comenzara así ¿no?. Dijo Miguel que solía estar bastante distraído a causa de los lances con Lucifer que le acechaba constantemente. No obstante no le quitaba el ojo a su interlocutor mientras se despojaba de las enormes alas que habitualmente llevaba. Gabriel apenas se las ponía ya.
-No lo creas, apuntó Gabriel.  Al principio sí pero, al ver la que se armó, quedó plenamente satisfecho. -Resulta que un ángel, creo que fue Jehudiel ( “el que glorifica a Dios”), fue el encargado de anunciar a los pastores el nacimiento de Jesús y el lugar donde le podrían encontrar. Al ver tan desvalida familia, corrieron en busca de ropas de abrigo, pan de cebada, leche de cabra, verduras, frutas, miel y algún pescado, que no sólo cubrieron las primeras necesidades sino que aún les quedó algún saco de habas y lentejas que les vinieron muy bien en su forzoso viaje a Egipto huyendo del rey Herodes..
-Sí, de este viaje me han contado cosas. ¡500 kilómetros en burro!. Exclamó Miguel. - A los humanos apenas les han contado cosas de la infancia de Jesús. ¿Te acuerdas de esos atardeceres en Nazaret cuando José, cansado de su duro trabajo, contaba historias vividas durante la marcha y estancia en Egipto rodeados de gente extraña?. El miedo a los bandidos y a las serpientes… Él se sobrecogía todavía al relatarlo, María pensaba en la responsabilidad que le había sobrevenido y el miedo a meter la pata y Jesús, humano y niño, sentado en una banqueta delante de la mesa, apoyados los codos y las manos sosteniendo su cabeza escuchaba ensimismado las palabras de su padre…Toda una escena propia del pintor Murillo, tan ensalzado allá abajo.
-Claro que me acuerdo, dijo Gabriel. – El muchacho crecía con maneras.  Se le veía de una inteligencia participativa, cordial   y en absoluto empalagosa. Cuando jugaba a  las batallas en el patio común de la familia, sabía perder y sabía ganar. Le entretenían un montón las canicas y las peonzas; los días ventosos, gozaba con sus amigos izando las cometas.
Gabriel y Miguel no pudieron pasar por alto el sufrimiento de José y María al perder al Niño en Jerusalén. –Debía atender los asuntos del Padre, comentaron. ¡Vaya lección de “saber estar”! No perdió la compostura y supo recibir las lecciones de sus “maestros” los doctores de la Ley.
Poco después, a los 13 años, celebró su Primera Fiesta, su Bar Mitzvach: la entrada oficial a la juventud. Se hacía ya responsable de sus actos. ¡Qué recuerdos!.
-¿Sabes qué? Observó Miguel. –Que nos estamos volviendo viejos y nos está pasando como a los de ahí abajo. Nos gusta hablar del pasado. Bueno en ellos es natural porque llegada cierta edad poco futuro terrenal tienen, pero ¡a nosotros que tenemos tiempo y tiempo por delante! -Mira: “Gloria a Dios en las alturas y Paz a los hombres de buena voluntad”.
-Así sea, dijo Gabriel.

Se levantaron, tomaron sus alas y se fueron retirando a sus nubes respectivas comentando socarronamente las opiniones de los humanos sobre la existencia o no de vida en otros mundos en el universo.

Alberto Saborido

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EL ÁNGEL TEODORO MOVILIZA A LA CORTE CELESTIAL

Carlitos era un niño de seis años que había ganado el premio mundial al niño más bueno del Mundo, con eso está dicho todo lo bueno que era Carlitos.
El padre de Carlitos y toda su familia se había trasladado por motivos de trabajo a un pequeño pueblo de Layetolandia. La semana antes de Reyes, como todos los años, Carlitos había escrito la carta a los Reyes Magos en la que pedía mas para los niños pobres que para él, que sólo había pedido la Metafísica  de Aristóteles, un peñazo que no había encontrado en ninguna librería.
Al levantarse de la cama el día de Reyes observó con espanto que los Reyes no le habían dejado nada en el balcón. Carlitos no dudaba que la carta no la hubiera recibido el destinatario dado que siempre enviaba la carta por burofax con acreditación de recepción y certificación de texto. Al día siguiente por la mañana se dirigió al Ayuntamiento para saber la razón de que los Reyes no hubieran pasado por el pequeño pueblo. Se sorprendió mucho al ver a todos los funcionarios en corro dándose la mano y  girando a la vez que movían los pies de una forma extraña. Todos menos uno que llevaba muletas. Carlitos se dirigió a él y le preguntó lo que sabemos. El funcionario le hizo una seña de que le siguiera a un pequeño despacho y sentados ante una mesa frente a frente el funcionario le dijo hablando muy bajito que se llamaba Pedro, pero que se tenía que haber cambiado el nombre por Pere, y que era de Briviesca y que no era cojo ni nada pero que se lo hacía para no tener que bailar esa danza que había visto y que se bailaba todas las mañanas por obligación durante cuatro horas seguidas; entrando en materia le dijo que en ese pequeño  pueblo y sólo en ese de Layetolandia hacía tres años que los Reyes Magos no pasaban por allí porque el alcalde les había designado personas no gratas por no hablar layeeto y  que ahora los niños en vez de carta rellenaban una instancia dirigida al alcalde pidiendo lo que querían dando sus nombres dirección y  circunferencia de la cabeza. Carlitos no salía de la sorpresa que todo aquello le producía y  preguntó a Pere lo de la circunferencia de la cabeza, el funcionario le contestó que era para enviarle el gorro que debía llevar en todas las fiestas. Carlitos dijo a Pere que él no rellenaría ninguna instancia y se retiró muy triste, dando las gracias por la información y  por las almendras garrapiñadas que le había regalado.
El Angel Teodoro que era custodio de Carlitos, movilizó a toda la Corte celestial a la busca de la obra de Aristóteles. Al día siguiente el ángel Teodoro recibió una llanada del Cielo diciéndole que habían encontrado un ejemplar en las ruinas de la Biblioteca de Alejandría en formato rollo y en griego antiguo y que se lo enviaban a Carlitos por SEUR con una nota en la que se le notificaba que en años siguientes esa sería la forma de recepción.
Cuando Carlitos recibió el antes citado rollo, daba botes de alegría ya que el griego antiguo para el no tenía ningún secreto. Cuanto el Angel Teodoro llegó al Cielo le echaron una regañina de categoría y le advirtieron que era la última vez que recibían ese tipo de encarguitos.

Felix Puche

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