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Cuentos de Navidad 2012

Navidad 2012

Dimas, el buen banquero (Angel Daroca)

El cochecito (Felix Puche)

San José (Alberto Saborido)

DIMAS, EL BUEN BANQUERO
Corría la Noche Buena en el nuevo hogar del hijo de Emérito y Nati. Fue una noche memorable, de sonrisas y carcajadas aderezadas con lágrimas de alegría, sabrosos manjares, abundantes bebidas y un interminable repertorio de villancicos. Y no era por menos, todo era maravilloso: su hijo Rodrigo se había casado hacía dos meses con una bella y simpática dominicana, estaban esperando una niña, estaban locamente enamorados,  acababan de estrenar un estupendo chalet en un pueblo de Madrid y tenían toda una espléndida vida por delante. ...........
En Mayo trajo la cigüeña una niña preciosa, Jimena,  que embelesó a sus padres y abuelos. La abuela de buena gana se hubiera quedado a vivir en casa de su hijo para estar todo el día contemplando, cambiando, bañando y vistiendo a su nieta cada día con un vestido distinto, y no hacía mas que protestar a su hijo por haberse ido a vivir tan lejos.
Unos pocos días después  del primer añito de su hija, Rodrigo llegó al anochecer a casa, entró a la cocina donde su esposa  estaba dando de cenar a su hija. Al oírle Lucrecia giró la cabeza regalándole una sonrisa a Rodrigo, pero al ver la cara descompuesta de éste adivinó lo peor: acababa de perder su empleo.
Los meses pasan y la única novedad es que amigos y vecinos están empezando a acompañarle en las listas del INEM. La indemnización por el despido y el subsidio del paro no dan para hacer frente a la hipoteca y hay que tirar del fondo de reserva de los abuelos para no quedarse sin techo. Lucrecia se pasa el día suspirando, mirando a su niña en brazos y llorando. La abuela  Nati parece un alma en pena, y el abuelo Emérito lleva un montón de días sin dormir pensando en el aval que dieron a su hijo al comprarse el chalet.  
La Navidad del 2010, por fuerza mayor, la pasaron  todos en casa de los abuelos, pues hacía  apenas dos meses les habían desahuciado del chalet en que vivían y desde entonces compartían apretujados su piso. La desesperanza envolvía a los jóvenes padres, que sólo encontraban consuelo en la sonrisa y las gracietas de su niñita, y en el cariño, desvelo y protección de los abuelos. El abuelo dirigió la bendición de la mesa el día de Noche Buena, con una oración que se convirtió en una desgarradora queja a Dios por lo que estaban pasando y se vislumbraba iban a pasar.
Pocas semanas después le llegó a Emérito una notificación de desahucio por ejecución del aval que habían dado a su hijo. A los pocos días una sonora y concurrida manifestación con pancartas, eslóganes e indignación protestando por el previsto desahucio tuvo lugar a la altura de la casa de Eme, en un barrio donde era muy conocido y querido. Cámaras de televisión fueron testigos de la indignación popular y entrevistaron a Emérito.
En un gran salón de un lujoso chalet de una exclusiva urbanización de las afueras de Madrid, Diego está viendo las noticias en  la televisión mientras espera que le sirvan la cena. De repente, la imagen de un entrevistado en la tele le llama la atención; se levanta y acerca a la pantalla, ve el nombre de la persona escrito al pie de la pantalla y exclama: “¡Coño¡ ¡Si es Eme¡”. Se queda de pie pegado a la pantalla oyendo la terrible noticia del próximo desahucio de quien fue un gran amigo suyo durante  su estancia en los Maristas de Burgos  y las vacaciones en su época de Universidad y que perdió de vista a causa de los prolongados viajes que le impuso su vida profesional. Al día siguiente mientras Diego iba al banco movilizó a su secretaria, que le informó al llegar a la oficina que esa misma tarde había una nueva movilización en contra del desahucio.
Se ha llenado todo de gente y de cámaras,  pero no acaba de ver a Eme; por fin aparece saliendo del portal entre gritos de apoyo de la multitud. Eme, como sintiendo la mirada de Diego, instintivamente le devuelve la suya, y ambos hacen un derroche explosivo  de sorpresa y alegría, y haciéndose hueco entre la gente congregada se lanzan a darse un gran y prolongado abrazo, y se ponen a llorar como niños entre los aplausos y vítores de la gente.
A la mañana siguiente, de vuelta a su despacho, el saludo de su secretaria: “Don Diego, ayer por la noche salió en la televisión y hoy su imagen es portada  de la prensa....... Y le ha llamado el Presidente...”  Comiendo con el Presidente en su despacho ese mismo día le explicó las imágenes del “abrazo de un banquero y un desahuciado” que habían sido titulares en diversos medios de comunicación y debatieron sobre el posible impacto en la imagen del banco y en su carrera, y acordaron llevar al Consejo la orden de suspender temporalmente los desahucios para aprovecharse de la imagen conseguida de que no todos los banqueros y bancos eran una panda de ladrones sin corazón.
Por la tarde Diego y Eme se vieron en una cafetería del barrio de éste. Eme le resumió lo que había sido su humilde y tranquila vida familiar y profesional así como la de su hijo,  y se centró sobre todo en la pesadilla de los desahucios del chalet de su hijo y el que estaban a punto de llevar a cabo con su piso, porque además de quedarse con el chalet, el banco le reclamaba como avalista 9 millones de pesetas y no disponían de dicha cantidad. Luego le correspondió Diego poniéndole al corriente de su currícula profesional, una historia de éxitos labrada en una largo periplo de máximas responsabilidades, sacrificios e incluso peligros en la creación de negocio de su gran banco en los principales países iberoamericanos; desde hacía 8 años, por fin, aunque tenía que viajar de vez en cuando, se había asentado en España, desempeñando uno de los puestos más importantes del cuartel general de la multinacional. En lo personal no había tenido tanta suerte. Su mujer había muerto hacía unos dos años de una dolorosa enfermedad, lo que le había dejado “tocado”. De los dos hijos que había tenido el varón desapareció un buen día a los 18 años cuando vivían en Brasil, con su novia y una comuna de lo peor,  y no volvieron a tener noticias suyas. Su hija se casó cuando estaban en Colombia, con un buen chico indígena y vivían allí humilde y felizmente en el estado de sus ancestros ejerciendo ambos la medicina; a Diego se le iluminaban los ojos cuando contaba sus encuentros con su hija, nietas y familia colombiana.
De vuelta a su despacho tras ponerle en antecedentes a su secretaria, un mandato concreto y firme: había que buscar un trabajo ¡YA¡ para el hijo y la nuera de Eme.
Antes del mediodía del día siguiente Diego, por teléfono,  le puso al corriente a Eme de sus gestiones: su hijo podía empezar ya de operador técnico del centro de proceso de datos del banco, eso sí, tenía que hacer turnos. Su nuera debía esperar tres semanas para empezar a atender durante la jornada del banco a la niña de una de las secretarias de dirección que hacía poco había tenido un bebé. Y como Diego está acostumbrado a dejar todo bien atado, le indicó que 60.000€ de su bolsillo, estaban “desde yá”  a su disposición para hacer frente al aval, así como que contara con su mediación ante el Consejero Delegado del banco acreedor. Los llantos de alegría de Eme contagiaron al curtido Diego que le devolvió el agradecimiento con entrecortadas lágrimas.
Esa noche Diego tardó en dormirse pues estaba exultante de alegría y con el corazón acelerado, con la sensación de que por primera en su vida había hecho una buena obra que hacía feliz a otros....Y pensando pensando se imaginó ya rindiendo cuentas ante Dios con las manos ¡que ya no estaban vacías¡ y dando gracias a Eme por ello.
Ya huele y suena a Navidad. Desde su reencuentro Diego y Eme se han visto casi todos los fines de semana y siendo hoy sábado han quedado para tomar unos vinos. Hablan de los planes respectivos para las navidades que se acercan e inesperadamente Diego  le “suelta” a un sonrojado Eme que le espera a él y su familia en su casa a pasar Noche Nueva. Tras un emotivo debate entre amigos acuerdan que la Noche Buena Diego se venga a casa de Eme y la Noche Vieja la pasen todos en casa de Diego.
La Noche Buena en casa de Eme, tanto éste y su familia como Diego convinieron que fue una noche memorable, ya libres de las losas que les habían estado oprimiendo en los últimos tiempos. En plena euforia se pusieron a cantar el himno a Burgos que Diego casi había olvidado. Este no quiso deslumbrar ni a su amigo ni a su familia con los presentes que llevó para todos,  y pidió tener un rato en brazos a la nieta de Eme que por un momento le transportó con sus nietas colombianas.
Cuando Eme y su familia llegaron a casa de Diego para la cena de Noche Vieja, estuvieron al principio como aturdidos y flipados del lujo y “poderío” que veían,  pero una vez roto el hielo acabaron pasando una noche maravillosa con un Diego encantador entregado a todos y pendiente de los más mínimos detalles. Y cómo no, tras las uvas y el brindis con champán “cinco estrellas”, en lugar de entonar el “Vals de las velas” cantaron el Himno a Burgos ante la mirada atónita del matrimonio de rumanos que cuidaban de la casa de Diego.
Pasada la liturgia de las uvas Eme y Diego sentados en un aparte hablaron de sus planes para el año nuevo. El primero contó que su hijo le había echado el ojo a un piso de alquiler que estaba cerca de la casa de sus padres con la intención de ir allí a vivir próximamente. Diego le confesó que recientemente el “núcleo duro” del banco le había propuesto para sustituir al actual Presidente a punto de jubilarse, con la idea de capitalizar su notoriedad social y como banquero, que había desencadenado su sonada aparición mediática con ocasión del desahucio de Eme. Los medios, tan dados a crear, magnificar y destruir héroes y villanos se referían a él como “Dimas el buen banquero” jugando con el acrónimo de su nombre Diego Mascarell. Consideraba todo ello como un ejercicio de desvergüenza, cinismo y mentira tanto por el banco como por parte mediática. Se había retirado unos días a Silos a poner en orden sus pensamientos y  a su regreso rechazó la Presidencia del banco, y estaba ultimando la negociando de su salida del mismo a cambio de una fortuna entre indemnizaciones, plan pensiones, acciones, etc . Y todo para poner en marcha un proyecto de microcréditos, inicialmente en la región donde vivía su hija en Colombia para la gente humilde de la zona, proyecto que por el brillo de los ojos y la vehemencia  de las expresiones  de Diego, fácilmente se veía que representaba su nueva pasión. Con ello decía que quería “devolver a la gente el dinero que le habían ayudado a ganar, y posiblemente les había robado”.  Se le veía ansioso de empezar esa nueva singladura y reiteradamente señalaba que desde hacía unos meses, al acostarse, rendía cuentas a Dios y que por ello tenía necesidad urgente y vital de empezar a llenar sus manos vacías, y veía en ayudar a la gente necesitada a sacar adelante sus ideas y colaborar a que fueran felices, la forma de empezar a llenar esas manos vacías.
Como el nieto de Eme condicionaba la agenda del feliz encuentro, todavía se oían los cohetes y petardos cuando abandonaban la caseta de seguridad de la urbanización, mientras en el coche, en un silencio plomizo,  todos pensaban qué noche más feliz habían pasado y qué horizonte de esperanza se les abría tras un año tan horrible.

Angel Daroca

EL COCHECITO.
En  el gabinete de dirección del Cielo se encontraba reunida la Santísima Trinidad. El  Niño Jesús hacía pajaritas de papel que volaban por sí solas, mientras el Padre con el Espíritu Santo posado en  un hombro  hacía crucigramas con la ayuda del Espíritu Santo que le soplaba las palabras que debía poner en el crucigrama. Esta pacífica escena fué  interrumpida bruscamente por la Virgen María que entró en la estancia dando grandes voces diciendo que allí olía a  cerrado a  la vez que abría todas las ventanas y  hacía una corriente de mil ángeles rebelados mientras proseguía diciendo que este año no quería discusiones sobre quien sería el ángel del milagro de Navidad ya que había decidido ella que sería el ángel Teodoro.
Por megafonía se llamó a  dirección al ángel Teodoro que se personó volando. El  ángel Teodoro llevaba un camisón pesquero todo deshilachado y  unas alas despeluchadas no en vano era el ángel mas humilde del Cielo. El  Niño Jesús le dijo que este año no había dotación económica para el milagro a  la vez que le tendía una fotocopia, bastante arrugada, en la que figuraban las instrucciones para disfrazarse  de lo que quisiera . Abundando en los efectos de la crisis, el Niño Jesús le dijo al ángel que las oposiciones de beato a  santo estaban suspendidas sine díe, razón por la cual los beatos rezaban unas raras oraciones, con cara de pocos amigos, que  nadie entendía.
Era el cinco de enero y  el ángel Teodoro no  tenía ni idea del milagro que iba a hacer por lo que se sentó en un banco de un  parque  a  ver si le venía la inspiración. Al  poco tiempo reparó en un niño de unos seis años, de aspecto muy humilde que jugaba con un bote y unas piedras. El  niño se llamaba Cosme y  era hijo de Ramón de unos cincuenta años que estaba al servicio de don Gustavo Marqués de Altas Cumbres, al que hacía de chofer, mecánico, mandadero, limpiador y  todo lo que se le ocurría al marqués y a  la marquesa.
Ramón vivía con su mujer y su hijo, en un sótano del palacete húmedo y casi sin luz.
Volviendo a  la escena del parque, el ángel Teodoro vio como un muchacho de aproximadamente la misma edad que Cosme se acercaba a gran velocidad en bicicleta al niño del bote, Cosme dio un gran salto y  logró esquivar la bicicleta mientras se retiraba llorando al sótano. El  niño acosador se reía a grandes carcajadas mientras insultaba a  Cosme; era Damián, hijo de don Gustavo, rubio y  de ojos azules y  con aspecto de bien alimentado, de hecho le sacaba un palmo de altura a Cosme.
Serían las cuatro de la mañana cuando la caravana de los reyes Magos paró delante del palacete del marqués de Altas Cumbres.  Detrás de un seto salió una extraña figura vestida al parecer de paje que se acercó a los camellos y reclamó al paje que repartía desde arriba del camello, los juguetes de Cosme y Damián. A Cosme le correspondía una pequeña bolsa de castañas y  una pequeña pelota de goma. A Damián le correspondía un precioso coche eléctrico plateado de dos plazas con televisión, radio, reproductor de c.d., tapicería de piel de caimán de Anatolia, descapotable y  todo tipo de artilugios. Ni  que decir tiene que el paje Teodoro dejó la pelota y las castañas a  Damián y  el coche a  Cosme, mientras se reía con la sonrisa del perro pulgoso.
A  la mañana siguiente Cosme se paseaba con su flamante coche por la plazuela que había delante del palacete, mientras Damián sentado en un banco se mordía las uñas presa de un ataque de envidia. En  un momento determinado Cosme aproximó su coche al banco donde estaba Damián y le dijo con una amplia sonrisa si quería montar con él y  conducir el coche. Damián no pudo soportar la tentación y montó en el coche al lado de Cosme como conductor. A  partir de aquél día Cosme y Damián compartieron el coche disfrutándolo casi por igual.
Entre Cosme y  Damián se creó una gran amistad . Juntos  iban a  la Facultad de Derecho, juntos acabaron la carrera. Damián se dedicó a  ayudar a  su padre en la administración de su gran patrimonio. Cosme que poseía una gran inteligencia, en un año sacó las oposiciones de notaría, Registrador de la propiedad y la de Inspector General de costas de la Comunidad de Madrid. Todas con el número uno. Dados los círculos que frecuentaba Cosme y  dado su prestigio profesional le ofrecieron veinte cajas de ahorro un puesto de consejero que le proporcionaba junto con el ejercicio profesional grandes ingresos a  la vez que disponía de mucho tiempo libre para asistir a  muchos eventos culturales que se celebraban en la ciudad, así como compartir mucho tiempo disfrutando de la amistad de Damián, pues se veían todos los días.
Don Gustavo decidió entrar en el mundo de los negocios en principio creando una novedosa línea de ropa interior masculina que consistía básicamente en lanzar al mercado unos calzoncillos llamados espartanos, debido a  que eran de un esparto muy basto. Tanto es así que los usuarios de estos calzoncillos andaban muy esparrancados. Estas prendas que al principio tuvieron mucho éxito entre la juventud un pelín pija, dieron lugar al  poco tiempo a una gran cantidad de querellas que le ponían los usuarios de los Espartanos debido a  las grandes llagas que producían este tipo de prendas que incluso causaron aparte de granes infecciones, impotencia en muchos usuarios. Todas estas querellas prosperaron, lo que hizo que Don Gustavo prácticamente se arruinase.
No  obstante se propuso seguir su línea empresarial  por lo que decidió con ayuda de créditos hipotecarios sobre el palacete, que es lo único que le quedaba, construir en Australia una fábrica de agujeros de regadera. Pensó  en Australia por la razón de que allí había mucho espacio libre motivo por el cual la materia  prima para hacer los agujeros sería muy barata. Ni que decir tiene que la fábrica fue un fracaso  rotundo ya que las regaderas venían con agujeros hechos.
La Caja de Ahorros del Egeo y de los montes Apalaches, que no se caracterizaba por estudiar muy bien la viabilidad de las empresas para las que concedía los préstamos, embargó a  Don Gustavo hasta el felpudo del palacete.
Por supuesto Cosme  compró a  muy buen precio el palacete  lo que supuso una gran pérdida económica para la Caja de Ahorros del Egeo y de los montes Apalaches y  se reservó para él y  su familia el ala sur que nunca estuvo habitada y  que era similar en forma y  tamaño al otro ala en la que siempre habían vivido  los marqueses  y  en la que estos seguirían viviendo.
La  mucha edad de don Gustavo y las vicisitudes por la que pasó su fortuna, quebraron su salud gravemente falleciendo al poco de haber perdido su patrimonio. En el funeral que se celebró en la intimidad   destacaba un individuo con cara de pocos amigos que portaba una corona en cuya cinta figuraba con letras  doradas la inscripción “Nunca te olvidaremos”. Este individuo era el Consejero Delegado de la Caja de Ahorros del Egeo y de los montes Apalaches.
Y  como las desgracias nunca vienen solas, al fallecimiento del marqués le siguió el de la marquesa  Y por si fuera poco Damián contrajo una grave enfermedad que le dejó como secuela la parálisis de cintura para abajo lo que le obligaba a  desplazarse en silla de ruedas. La  situación física de Damián no alteró en nada la compañía y  los desplazamientos de Damián ya que Cosme le llevaba a  todos los lados con él, incluso Cosme no permitió que nadie se encargase del cuidado personal de su amigo.
Con el tiempo también fallecieron los padres de Cosme quedando solos Cosme y  Damián. Estos ya ancianos eran ejemplo de adonde puede llegar la amistad entre dos personas.
Un día en que Cosme fue a darle los buenos días a  Damián, observó que este no respiraba. Cosme al observar que Damián había fallecido sufrió un fuerte dolor en el pecho consecuencia de un grave infarto. Más tarde cuando la señora que hacía la limpieza entro en la habitación de Damián vio consternada los cuerpos sin vida de los dos amigos tendidos uno al lado del otro en el lecho.
En  las puertas del cielo estaba merodeando  el ángel  Teodoro dando patadas a  un bote cuando vio llegar a  dos ancianos muy juntitos en los que reconoció a  Cosme y  Damián y  aunque quede mal decirlo, se le escaparon dos lágrimas de emoción. El  ángel Teodoro echó a  volar haciendo grandes piruetas en el aire a  la vez que le acompañaba una amplia sonrisa.

Felix Puche

 

SAN JOSÉ

En el portal de Belén
han entrado los ratones
y al bendito de San José
le han roído los calzones…Lala lala lala…

Al hilo de este villancico me puse a pensar…Tenía la impresión de que durante las fistas de Navidad, la figura de San José pasa un poco desapercibida quedando en un segundo plano, llegándosele a tomar un poco a chirigota como en el villancico al que aludo.
Debía dedicar un tiempo a saber más del “padre putativo” de Jesús y me puse a indagar en los medios que tengo más próximos. ¡Me llevé una buena sorpresa!.
Resulta que los datos más fidedignos sobre este entrañable personaje son los contenidos en los evangelios de San Mateo y de San Lucas. Noticias, más de “cuento navideño”, las encontramos en los evangelios apócrifos, posteriores a los anteriores y que contienen datos contradictorios, por lo que la Iglesia no los reconoce como válidos. Entre estos escritos están el “Evangelio de Santiago”, “La Historia Copta de San José”, “La Vida de la Virgen y la Muerte de San José”, el “Pseudo-Mateo”, “Evangelio de la Natividad de la Virgen María”, “La Historia de José el Carpintero”, etc., etc.  

Como los evangelios de S. Mateo y S. Lucas ya nos los sabemos…, los que me atraen especialmente son los apócrifos (como no podría ser de otra manera).Así que tomaré algún material de ellos.
Al parecer José es un nombre de origen hebreo que deriva de yôsef  “añada”, del verbo lehosif  “añadir”. La explicación del significado de este nombre se encuentra en el libro del Génesis: Entonces se acordó Dios de Raquel. Dios la oyó y abrió su seno y ella concibió y dio a luz a un hijo. Y dijo: “ Ha quitado Dios mi afrenta”. Y le llamó José , como diciendo: “Añádame otro hijo” (Génesis 30,22-24).¡Y nosotros diciendo “Pepe”, a secas, sin ningún rubor!.
José nació en Belén. Si nos atenemos a lo que dice San Mateo, sus padres fueron Santiago (Jacob) y Santa Juana (Abdit) y sus abuelos Mathan y Estha. Al parecer tuvo un primo hermano llamado Cleofás, quizás padre de Santiago el Menor. Otros primos serían: Barsabás, Simón El Celote, Judas Tadeo, Lidia y Lisia; todos ellos considerados por la Iglesia, primos segundos de Jesús.
De familia muy humilde, pronto tendría que ponerse a trabajar. Tradicionalmente se describe la figura de San José,como un muchacho de mucho talento y de temperamento humilde, dócil y devoto, virtudes que le serían imprescindibles para desarrollar el papel que la Historia le tenía.

Los evangelios dicen que fue un “teknon” que pudiéramos traducir como un mecánico en general, un “hombre para todo”. El oficio que se le atrubuye es el de carpintero, pero en una población que podemos pensar no superaría las 50 familias, con sólo la carpintería no sería viable. Así las cosas y falto de “encargos”, decidió  marchar a Nazaret (Galilea), emigrando como hacen actualmente bastantes compatriotas nuestros, e intentar ganarse mejor la vida.
Pasan los años y la vida del santo es vista de muy diferente manera según las fuentes. Para unos , a los 40 años de edad, se casó con una mujer llamada Melcha o Escha o Salomé por otros. Cuentan que vivieron 49 años juntos y tuvieron 6 hijos: 2 mujeres y 4 varones. Un año después de haber fallecido su esposa, es requerido al templo con otros varones de la tribu de David para tomar esposa.Para los judíos, la mujer debía pertenecer a un hombre, sea a su padre, a su esposo o, si fuera viuda, a un hijo. María, la que sería madre de Jesús, había servido en el Templo y a los 14 años la propusieron para tomar esposo. Según estos datos el Patriarca tendria entonces ¡90 años!.(imposible para protagonizar todos los “trabajos” que tuvo que afrontar) y por esto la iconografía nos lo representa como un respetable anciano…
Otros en cambio relatan estos hechos cuando José contaba 30 años. Los hombres por lo general, se casaban muy jóvenes, por lo que parece ser más acertado pensar que San José tendría entre 18 a 20 años cuando fue requerido al templo.
Cuentan que los sacerdotes ofrecieron a cada uno de los pretendientes una rama y les indicaron que María de Nazaret se casaría con aquel cuya rama desarrollase un brote: “…y saldrá una rama de la raiz de Jesse, y una flor saldrá de su raiz” (Is. 11, 1) Sólo la rama de José floreció y de este modo, fue reconocido como novio de María.¡No sabía lo que le esperaba al santo varón!. ¡En todos los misterios en que se vería envuelto!.
Para empezar, el plato más fuerte. Tras un viaje en burro de unos 150 Kms. a Judéa para visitar a Santa Isabel, la prima de su novia María (seguramente sería ya un “antojo”) ésta le dice que ¡espera un niño!.
Es fácil imaginar su desorientación y disgusto. ¡José no se lo puede explicar!. ¡Ni la había tocado!. Pudo pensar que había sido violada en el camino a Judéa… Desesperado, decide dejarla (repudiarla) y huir secretamente. ¡Más bajo no pudiera haber caído!.
A punto estaba de actuar, cuando un angel se le aparece en sueños y le dice: “José , hijo de David, no temas recibir a María tu esposa, porque el hijo que espera es obra del Espíritu Santo” (Mt. 1, 20).
Me doy cuenta que este hombre que voy descubriendo, no es de nuestra pasta. No le intimida nada: ni la inesperada noticia de su esposa, ni huye despavorido ante un angel que le habla en sueños… Además tiene la templanza suficiente para preparar la fiesta de entrada de su esposa en la que sería la casa de ambos (segunda fase del matrimonio de los judíos de entonces).
Pasan unos meses más o menos tranquilos y deben ir a Belén, a empadronarse. Al llegar, no encuentran albergue y María  tiene al Niño Jesús en un portal. ¡Menos mal que aparecen los pastores!. Además de ofrendas, le echarían una mano…sobre todo cuando recibieron la visita de los Reyes Magos ¡con su estrella! ¡Ah!, y los ángeles mientras cantando: “¡Gloria a Dios en las alturas y paz a los hombres de buena voluntad!”  para que no falte de nada a la humilde vida de este “mi” San José que calla y calla… Su figura se va agrandando a medida que la voy re-conociendo.
Tendría que venir Herodes para complicar más la vida del Patriarca. Una vez se fueron los Magos, otro ángel (que, digo yo, ya le intimidaría menos) le dice: “Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te lo diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle.” Mateo 2:13. Lo leo y lo doy por ya sabido pero ¡serán unos 500 Km. “del ala” de viaje! y casi todo por un desierto lleno de bandidos, serpientes y otras alimañas ¡y en burro!. Allí, en Egipto, la vida como prófugos debió ser de lo más difícil. Pero San José no se amilanó, trabajaría de sol a sol para no sucumbir y poco a poco se daría cuenta de que si él no era un superhombre, debía ser la gracia de Dios la que le protegía para poder sobrellevar tamaña aventura.

¿Verdad que no se ha hecho ninguna película con este guión?. Pues sería muy interesante.
Pasado el peligro (otro ángel le indica que Herodes ha muerto), regresan a Israel. Quizás José estaría más tranquilo. El ángel de Dios que le habló de nuevo, seguro que le ayudaría a afrontar los peligros. Para esquivar otros males, esta vez se dirigió a Nazaret.

El último detalle de los evangelios en que aparece San José es cuando el evangelista nos habla de su angustia (y la de la Virgen María, claro)  al perder a Jesús. ¡Con todo lo que había pasado y el Niño se les pierde entre el gentío que había acudido a Jerusalén por la Fiesta de la Pascua!. Lo encuentran en el temploy nada menos que sentado entre los doctores de la Ley.  ¡Lo que le faltaba!.
Pasarían después unos 20 años antes de su fallecimiento. En las Bodas de Canaá ya no se le nombra…Poco después comenzaría la Vida Pública de su Hijo.
Hay escritos que lo encuentran en la predicación de Cristo ¡como uno de sus discípulos! Y los que opinan que supo “disimular” cuando Jesús en la cruz, encomienda a Juan el cuidado de su madre. (Estos apócrifos son de lo que no hay…).
San José, al morir antes de la Pasión de Cristo, descendería al Seno de Abrahán con los demás justos del Antiguo Testamento para, con la muerte de Jesús, poder ir definitivamente al Cielo.
Quedo asombrado de la vida “milagrosa” de San José. El no hizo milagros (que se sepa), pero su vida sí fue un verdadero milagro. ¡Impresionante!.
Ahora, al colocar su pequeña figura de barro en mi Belén, buscaré algo que la destaque y quizás adquiera la imagen de un José más joven acorde con las responsabilidades mentales, físicas y psicológicas que tuvo que afrontar.

Alberto Saborido

  
         

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