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pagina de la leyenda del cristo de burgos

CUATRO LEYENDAS SOBRE EL CRISTO DE BURGOS Y UN MILAGRO.

cristo de burgosEn  primer lugar decir que como Cristo de Burgos, me voy a  referir al cristo que está en la Catedral apodado de San Agustín, y no al de San Gil, que también es llamado Cristo de Burgos.

Sobre el Cristo de Burgos existen varias leyendas,  alguna de las  cuales son compartidas con otros Santos Cristos como la de Nicodemus, que ya de por si entraña un gran anacronismo.

Según la leyenda, el Cristo de Burgos fue tallado por  Nicodemus, que era un fariseo que simpatizaba con los discípulos de Jesús, y que estuvo presente en el descendimiento de la cruz. Nicodemus tan pronto llegó a  su taller, se puso a la labor de tallar el Cristo, pero cuando llegó a la cara, no hubo manera de tallarla. Nicodemus entró en un profundo sueño, apareciendo entonces dos ángeles que finalizaron la obra.

 

Respecto al hallazgo de la imagen del cristo, cuenta la leyenda que había en Burgos un rico mercader en lana, que prometió a  los frailes del convento de San Agustín, traerles un regalo de su próximo viaje a Flandes. Cuando volvía de Flandes en barco, encontró una caja de madera flotando en el mar, que llevaba dentro una caja de cristal, en cuyo interior estaba el Cristo con las manos sobre el pecho y  unos huevos de avestruz a los pies. Llegado a Burgos entregó el Cristo a  los agustinos obrándose el milagro de tocar solas las campanas del convento cuando hizo su entrada en el.

Como ya sabemos, el cabello, la barba y  las uñas son naturales. La leyenda está muy extendida en Hispanoamérica, donde le llaman Señor de Burgos, y donde existen muchas reproducciones y una gran devoción, se dice que el cabello y las uñas crecen y  que son los canónigos del cabildo catedralicio quienes se ocupan de cortarlo.

Fueron muchos los personajes  históricos que rindieron culto al Cristo de Burgos tales como Juan de Austria, Felipe II, Isabel la Católica etc. Respecto a  esta última la leyenda cuenta que cuando se encontraba postrada a sus pies, sacó una pequeña cuchilla que llevaba escondida para cortar un dedo del pie del Cristo y llevárselo de reliquia. Cuando efectuó el corte el la herida empezó a sangrar lo que provocó que cayese desvanecida por la impresión.

Por último, no me resisto a contar el milagro que para mi tía María y para mí, constituyó el siguiente hecho del que fui testigo. Acaeció que habiendo venido a Burgos mi tía María  de Covarrubias a operarse de un gran bulto que le había salido en la rodilla, decidió ir a encomendarse al Cristo de Burgos para que todo saliese bien. A tal efecto, mi tía y yo, que tendría a la sazón 10 años de edad, nos dirigimos  a  la Catedral . Cuando después de haber rezado de rodillas ante el Cristo nos pusimos en pie, mi tía María se llevó instintivamente la mano a la rodilla observando que el citado bulto había desaparecido.

Don Rufino, párroco del pueblo, aconsejado por el médico, se negó a  considerar el milagro, aduciendo que el bulto había desaparecido por que al ponerse de rodillas la bolsa que había recogido el exceso de líquido sinovial se rompió con la presión y el líquido se extendió por el interior de la rodilla. Por supuesto que ni mi tía María, ni el resto del pueblo aceptó tamaña y peregrina explicación, razón esta por lo que fueron tachados, cura y médico,  de descreidos. No  faltó quien dijo que si el milagro hubiera ocurrido en el pueblo otra cosa hubiese sido.

Felix Puche Araús

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