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La fiesta del "Curpillos"

La fiesta del “Curpillos” (también llamada “El Día del Parral”, por el lugar en el que tiene lugar) es, seguramente, la fiesta de mayor tradición en Burgos. Se celebra el viernes siguiente al Corpus Cristi y tiene un fuerte y variado contenido religioso-militar-lúdico y de gran participación popular.

Antecedentes históricos.

monumento a la batalla de las navas de tolosaSu origen se remonta al hecho histórico de la Batalla de las Navas de Tolosa, una de las más decisivas acciones bélicas de la Reconquista, que tuvo lugar en el año 1212. En esas fechas, Alfonso VIII en su lucha con los almohades provenientes del Norte de África, se encontró en una peligrosa situación que le llevó a la posibilidad de perder Toledo y todo el valle del Tajo, por lo que el rey solicitó en 1212 al papa Inocencio III la predicación de una Cruzada a la que no sólo respondieron sus súbditos castellanos, sino también los aragoneses con su rey, Pedro II el Católico, los navarros dirigidos por Sancho VII el Fuerte, y las órdenes militares, como las de Calatrava, del Temple, de Santiago y de Malta. Así las cosas, el 16 de Julio se libró la batalla de las Navas de Tolosa, en las inmediaciones de Santa Elena (Provincia de Jaén) y en ella, las tropas cristianas mandadas por el rey castellano Alfonso VIII, derrotaron completamente a los árabes, abriendo así  a Castilla todo el sur de la península y preservando España y Portugal para la cultura occidental y cristiana.

 

Según cuentan las crónicas, entre los diversos acontecimientos de la batalla resultó especialmente significativa, la conquista por el rey castellano del pendón que guardaba la entrada de la tienda del califa almohade Miramamolín. Por cierto, otras de las crónicas señala que las tropas de Sancho el Fuerte llegaron hasta la tienda del Miramamolín cortando las cadenas que la protegían y que en recuerdo de esta gesta, el rey Sancho hizo sustituir el antiguo escudo del reino navarro (de gules con águila de sable), por el actual escudo (de gules con cadenas de oro).

Alfonso VIII, aunque nacido en Soria,  estubo muy vinculado a Burgos pues en 1170, al cumplir la mayoría de edad, fue proclamado rey de Castilla en las Cortes que se convocaron en Burgos, y había fundado en 1187 el Real Monasterio de las Huelgas, con voluntad expresa de ser enterrado en él con su esposa Leonor de Plantagenet. Y consideró que el sitio más adecuado para guardar el preciado pendón debía ser el propio Monasterio de las Huelgas.

pendón de la batalla de las navas de tolosaEl Pendón de las Navas de Tolosa es el mejor tapiz almohade que se conserva. Está tejido en oro, plata y sedas con un tamaño de 3,30 m. x 2 m. predominando el color rojo, amarillo, azul, blanco y verde y con unas inscripciones en caractres cúficos, que rodean una gran estrella central, que son oraciones a Alá recogidas del Corán. Fué restaurado en 1953, se encuentra custodiado en el Monasterio de las Huelgas Reales y es junto con el museo de Ricas Telas la joya más preciada del Monasterio.

En agradecimiento a Dios por el éxito de la batalla, y en conmemoración por tan importante triunfo, el pueblo burgalés presidido por sus primeras autoridades militares, religiosas y civiles acostumbró desde tiempo inmemorial a exhibir y pasear tan valioso trofeo, acompañando la procesión del Santísimo.

 

 

 

 

 

La fiesta del Curpillos hoy.

En 1953 el Ayuntamiento, por aclamación popular, declaró el día del Curpillos  como festiva. La cita anual quedó fijada para el viernes siguiente al Día del Corpus Cristi (aunque en los años 1990 y 1991 la fiesta se celebraba en lunes y sufrió diversos cambios de fecha, y en este año 2009 la norma vigente debe tener “letra pequeña” pues el Corpus ha sido el domingo 14 y el Curpillos se ha celebrado el viernes anterior día 12).  Por el periodo de fechas en que se celebra, constituye un buen entrenamiento y puesta a punto para las cercanas fiestas de San Pedro y San Pablo

La fiesta comienza con la reunión y formación de las tropas militares antes de la liturgia eucarística en el Monasterio de las Huelgas, cuyos aledaños aparecen con floridos balcones cubiertos con banderas españolas. La Reverendísima Abadesa del Monasterio recibe a las autoridades civiles y militares. Tras la eucaristía y acompañado del tañido de campanas, da inicio la procesión cuya comitiva, especialmente variopinta, está formada por los gigantillos, gigantones, maceros y danzantes, clarineros, estandartes de cofradías y representantes del barrio de Huelgas, mujeres con peineta, todos ellos acompañados por los sones de dulzainas y tambores en alegre pasacalles por la ciudad; niños de primera comunión, decenas de curas con las mejores sotanas, y arzobispo portando el Santísimo bajo palio;  autoridades civiles escoltados por policía de gran gala; representación de la Guardia Civil y Ejército, y como máximo protagonista de la procesión una reproducción del pendón de las Navas de Tolosa portado por el mando militar de más rango de la ciudad, y escoltado por la tropa desfilando.

Después de la procesión-desfile, religioso-cívico-militar, en el compás de Adentro tienen lugar diversos bailes de danzantes, Gigantones y Gigantillos, constituyendo el baile de estos últimos el plato fuerte de la sesión de danza, antes la mirada expectante de la gente haciendo cábalas sobre el equilibrio de los mismos.Pero es especialmente bello y emotivo el baile de los “Seises”  ante el Santísimo, tradición recuperada en 1950 por D. Luis Belzunegui al ser nombrado Maestro de Capilla de la Catedral.

Y a partir de aquí  el pueblo toma el protagonismo de la fiesta, que se completa con una multitudinaria jira campestre en el parque de El Parral, el más antiguo de los parques de Burgos, situado entre el monasterio de Las Huelgas y el Hospital del Rey,  fiesta que cuenta con la colaboración de todas las peñas, sociedades recreativas y casas regionales de la ciudad,  dulzaineros, grupos de danzas y charangas.

El sombreado parque (con frecuencia poblado de la molesta pelusa de los chopos)  es escenario de tradición ancestral, de bullicio, de diversión, en el que adquieren especial protagonismo los  platos gastronómicos de los numerosos productos de la tierra elaborados en los puestos preparados por las peñas y casas regionales (y bien regados por el vino de la ribera del Duero), así como los bailes públicos que coronan la fiesta que termina bien entrada la tarde. Según la crónica del Diario de Burgos de este año "el Parral olía a chorizo, morcilla a morro. El Parral sonaba a música castellana y a ritmos africanos".

En suma, una fiesta típica y de gran arraigo en Burgos y sin duda una fuente inagotable para antropólogos, sociólogos, historiadores, tertulianos, etc.

La fiesta cuenta con una asistencia popular y oficial tan masiva, que es misión casi imposible gozar de una buena posición para asistir, ver o fotografiar escenas de los eventos durante la procesión-desfile, o las danzas en el compás de Adentro, por lo que debo dar unas especiales gracias a mi hermana Mercedes Daroca, asidua visitante de nuestra web, que máquina de fotos en ristre, codazos a diestro y siniestro y sobre todo, unas ganas invencibles de colaborar con nuestra web, consiguió una excelente colección de fotos, con las que enriquecer nuestra web a través del siguiente pase fotográfico.¡Gracias Mercedes¡.

Angel Daroca

Ver pase fotográfico de la Fiesta del Curpillos

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