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restricciones.- Cortes de luz que ocurrían de vez en cuando y que se justificaban algunas veces de no hacer la tarea. Siempre estaba el que a pesar de todo lo hacía con velas.

río.- Lugar donde íbamos a bañarnos y que casualmente siempre coincidíamos con las artistas del Cirujeda o las alegres chicas  de Coslada.

romanos y cartagineses.- Periódicamente se organizaban batallas de literatura, geografía o conjugación de verbos que consistían en que los dos más listos de la clase, previamente seleccionados por el Hermano, elegían alternativamente al resto de componentes del equipo. Se empezaba con una depuración de los miembros menos doctos en la materia de ambos equipos, que caían con preguntas muy fáciles. Normalmente la batalla acababa con un sin igual combate entre los capitanes de ambos equipos que a veces se preguntaban cosas que no habíamos dado, teniendo que mediar entonces el arbitraje del Hermano, debido a las protestas del resto del equipo caído.

Rondalla Marista.- Agrupación musical del colegio cuyos miembros íbamos ataviados de zapato negro, pantalón blanco, camisa amarilla rabiosa de un tejido muy brillante con mangas afaroladas recogidas en la muñeca, y chaleco azul con letras en blanco pegadas con la leyenda “maristas”. Cuando teníamos alguna actuación, el del Diario de Burgos decía de nosotros que habíamos "puesto la nota de color" y que habíamos "ejecutado" tal o cual pieza,  y todo por que tenia el hijo en la Salle donde no tenían rondalla ni nada.
Ataviados de tal guisa, una vez por año íbamos al palacete que una marquesa viuda tenía en la calle esa que va del paseo de la Isla a los Cubos. Una vez franqueada la puerta y  pasar a los jardines, y después de esperar un buen rato formados, aparecía la marquesa viuda en la escalera franqueada a los lados por dos niñas blancuchas con falda a mitad de la pierna. A una señal del Hermano interpretábamos el “Soy de Santurce” y  la “Estudiantina portuguesa”. Acto seguido  la marquesa viuda hacía un gesto al portaestadarte para que se acercase y le daba un sobre, detalle que nosotros aplaudíamos.
Otra vez también nos permitieron actuar en la plaza de Briviesca por que el padre de uno de la rondalla conocía al alcalde. Después de montarnos en un autobús de Soto y Alonso que pagamos nosotros, llegamos a Briviesca donde nos cambiamos en un garaje. Ya vestidos con el uniforme aparecimos en la plaza del pueblo, donde escogimos de nuestro amplio y selecto repertorio el “Soy de Santurce”  y la “Estudiantina portuguesa”. Después de esto, hubo un animado baile donde el que llevaba el estandarte, que en la rondalla no tocaba nada pero en el baile se estaba poniendo las botas, se puso a bailar bastante pegado, con el letrero de “maristas” bien visible. El Hermano de la rondalla le mandó recado con uno de los pequeños de la rondalla para que el pegado desistieses de su actitud a lo que el respondió a través del mismo correo, que era su prima y que iba a acabar la pieza. Hubo alguna que otra palabra entre el Hermano y el abanderado, tras lo cual, se decidió cambiar de abanderado a otro que no era tan vistoso como el anterior. Después de comprar almendras garrapiñadas para llevar, en bolsas de esas estrechas en las que las almendras van alineadas y que dan más empaque al regalo, nos volvimos a Burgos. En la tapa de la partitura de la “Estudiantina portuguesa” venía Celia Gámez vestida con capa de tuno y con todas las piernas al aire que era una bendición.

ruso.- Natural de Rusia y por consiguiente malo como un diablo.

sacapuntas.- Reductor de longitud de lápices de alto rendimiento ya que normalmente la mina se rompía en el último momento.

Saci.- Marca de pequeños caramelos con los que disimulabas el olor a tabaco antes de entrar a casa.

salir de paseo.- Consistía este acto en salir en fila los jueves por la tarde, cuando hacía bueno, a jugar a la Quinta. Coincidíamos con la salida de los chorchis y las criadas. En tales días el Espolón se impregnaba de un olor a chotuno procedente sin duda de los integrantes del cuartel de caballería que estaba en la Quinta.
El paseo se suspendía cuando habiendo ocurrido algo malo en clase, no salía el culpable, en cuyo caso se sustituía por estudio.

salvación.- Estado que se lograba comulgando los nueve primeros viernes de mes o los cinco primeros sábados. Nunca nos explicábamos la razón por la cual tenían más aceptación los nueve primeros viernes; daba la impresión de que con los cinco primeros sábados te salvabas, pero menos.

Santiago Rodríguez.- Librería y papelería donde los cuadernos eran más baratos que en el Colegio a pesar de llevar atrás la tabla de multiplicar. En el Colegio estaban malísimamente vistos por no decir prohibidos.

santo.- Grado superior a beato, y por lo que había que seguir rezando para ascender a nuestro Fundador.

semáforo.- Poste provisto de tres luces instalado en el paso de peatones de la plaza del Cid, que servia para decirnos si teníamos que pasar o no. Cada vez que lo pasábamos nos sentíamos ciudadanos del mundo. Normalmente se ponía al lado un guardia para multar a los que no hacían caso al semáforo.

taco.- Pequeño cilindro de papel doblado que se proyectaba con una banda de goma y del que la ONCE tiene muchos receptores.

tachuelas.- Nombre con el que también se conocía a los alumnos de los Maristas, por haber un escudo en la fachada del colegio con roeles.

tarea de vacaciones.- Trabajo que tenía por objeto estropearnos las vacaciones un poco.

termómetro.- Representación de una barra con un circulo abajo y con una escala graduada en pesetas que se iba pintando de rojo a medida que había más donaciones para el Domund. Al final y cuando quedaba poco, todos mirábamos al rico de la clase para que lo llenase y tuviéramos una tarde libre.

tintar.- Operación de impregnar el plumín de tinta y de cuya minuciosidad dependerá mucho la calidad del trabajo y la felicidad del alumno.

tira de las moscas.- Tira pegajosa que, sobre todo en los pueblos, pendía del techo sobre la mesa en que se comía y que cumplía las funciones de la televisión,  ya que las miradas de los comensales se concentraban en la citada tira, esperando que la mosca que volaba en sus cercanías se pegase en la misma.

tiza.- Barrita de silicato cálcico hidratado, generalmente blanca, que servía para tirárnosla a la cabeza cuando el Hermano salía, y también para secar chinos

visita, la.- La visita consistía en entrar en San Cosme a rezar un Avemaría a una Virgen de Fátima que se encontraba entrando a la izquierda. Si se coincidía con una boda se apostaban cromos, que ganaba el que besase a la novia en el lío de la salida.

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