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página dedicada a la Tizona del Cid

LA TIZONA DEL CID

Leído en el periódico LA VANGURDIA (5 de Enero de 2013):

El marqués de Falces pagará por la venta de la Tizona

El juzcado de primera instancia 72 de Madrid, ha condenado al marqués de Falces, José Ramón Suárez de Otero, a pagar 750.000 euros a los herederos de su tío, Pedro Velluti, por la venta en el 2007 a la Junta de Castilla y León de la Tizona, la histórica espada del Cid Campeador. Así, la sentencia da la razón a la familia del marqués, que reclamaba la mitad del dinero embolsado por la operación de venta / Europa Press.
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Todos los burgaleses tenemos un especial cariño a todo lo relacionado con nuestro gran héroe, Don Rodrigo Díaz De Vivar, El Cid Campeador. Los objetos relacionados con su vida: su caballo Babieca, el “Cofre del Cid” y sus espadas Colada y sobre todo Tizona, son tan nuestro y sagrado que, cuando se relacionan como en la noticia del periódico, con intereses materiales (compra-venta; herencias condenatorias; etc.) estoy convencido que a una gran mayoría nos desagrada y hasta tenemos un cierto sentimiento de violación.

¡Por fin la espada Tizona se expone en el Museo Provincial de Burgos!. Pero: ¿Verdaderamente perteneció al Cid?. ¿Es la auténtica?. ¿Existen varias “tizonas”?...
Pienso que cuando la Junta de Castilla y León compró la Espada, compró la materialización de una ilusión y un deseo íntimamente guardado por los burgaleses. Claro que la ilusión costó 1.600.000 euros en el año 2007. ¡Eran otros tiempos…!
 
Con las espadas del Cid que se conservan, siempre ha habido controversias en cuanto a su autenticidad. Dudas objetivas de los estudiosos y también supuestas “dudas” políticas en su origen, como cuando en el año 2004 los dos partidos  mayoritarios  se enzarzaron en fuertes  discusiones sobre si la Tizona era auténtica y propiedad o no del Cid.

El catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Burgos Javier Peña asegura que en la época del Cid no había costumbre de poner nombre a las espadas ni a los caballos. Así mismo explica que los caballeros utilizaban habitualmente la lanza, siendo la espada un arma secundaria . Don Rodrigo pudiera haber tenido “una Tizona” sin ser éste el nombre concreto de la espada , sino el de unas espadas de origen andalusí en la época final del califato de Córdoba, a las que se denominaban “tizonas”. 
Es curiosa la coincidencia de que  el rey Jaime I el Conquistador poseía una espada llamada Tisó. En el Llibre dels fets (autobiografía del rey aragonés), se habla detalladamente de aspectos de la Tisó pero no se comenta para nada el origen cidiano del arma, que procedía de Ramón Berenguer I siendo de su propiedad hacia el año 1020.

La primera mención de las espadas Tizona y Colada la tenemos en el Cantar de Mio Cid. Según el juglar, la Colada es arrebatada por el Campeador al conde de Barcelona Berenguer Ramón II el Fratricida, tras derrotarlo en el pinar de Tébar: “Vençido a esta batalla el que en buena hora nascó/ Al conde don Remont a preso le a tomado/ Hi gañó a Colada que más vale de mil marcos.

En cuanto a la Tizona o Tizón ( así se la llamaba hasta el siglo XVI ) y siguiendo lo que nos cuenta el autor del Cantar, su dueño era el rey de Marruecos, un tal Búcar que asedia Valencia y es abatido por Rodrigo Díaz con la Colada, arrebatándole al rey su espada Tizón: Mató a Bucar, el rey de allén del mar, e ganó a Tizón  que mill marcos d’oro val. Venció la batalla maravillosa e Grant. Aquís ondeó mio Çid e quantos co elle están.
Muy dudosa es la exitencia del tal rey Búcar, pero…ahí queda y “queda bien”.
El Cantar de Mio Cid vuelve a citar las espadas de nuestro héroe castellano cuado éste las entrega a los Infantes de Carrión en los desposorios de estos con sus hijas (por cierto, no sabemos sus nombres…) y las tienen que devolver por la afrenta de Corpes. El Cid  las regala a su sobrino Pedro Bermúdez y a Martín Antolínez quienes retarán con ellas a los infantes por la afrenta.

Hasta aquí la leyenda. En 1998 el Grupo de Investigación de Tecnología Mecánica y Arqueometalúrgica del Departamento de Ciencias Químicas de la Universidad Complutense de Madrid, dirigido por el Profesor Dr. D. Antonio Criado Portal, estudió profundamente la Tizona que en aquel momento estaba en el Museo del Ejército y se llegó a las siguientes conclusiones: “La hoja de acero de la Tizona está forjada en las primeras décadas del siglo XI. Fue obtenida a partir de minerales de hierro de gran pureza de las Minas de Constantina (Sevilla) o del Castillo del Hierro (Córdoba), obteniendo un arma perfecta, una espada tajadora, polivalente, apta para el combate y para la caza, tanto a pie como a caballo”.
La Tizona es un arma de 1,153 kg. Su hoja tiene 933 mm de longitud en total y 43 mm de ancho máximo.La acanaladura del centro mide 336 mm. En este canal está grabada la leyenda “IO SOI TIZONA Q FUE FECHA EN LA ERA DE MIL E QUARENTA (hacia el año 1002)”, por una de las caras, y por la otra “AVE MARIA GRATIA PLENA DOMINUS MECUM (sic). Estas inscripciones y la empuñadura, según el Profesor Criado, son muy posteriores, del siglo XV.

La Tizona del Cid

También es historia que en 1503 reposó en el Alcázar de Segovia una espada “que se dice Tizona que fue del Cid”, según Gaspar de Gricio.
Los Reyes Católicos fueron sus dueños y la regalaron a Mosen Pierres de Peralta, Señor de Falces, por sus gestiones políticas y diplomáticas para hacer posible el matrimonio de Isabel y Fernando. El actual marqués de Falces cuenta que “…incluso se viste de arriero para acompañar a Fernando en su visita secreta a Isabel y luego le dice Fernando qué quiere usted, ¿más castillos?, ¿más tierras?...Mosen le contesta que no quiere nada salvo la espada del Cid”.

La Tizona ha pasado de uno a otro marqués de Falces hasta nuestros días. Desde 1944 dejada en depósito por el marqués de Falces  en el Museo del Ejército. Finalmente fue adquirida en 2007 por la Junta de Castilla y León y la Cámara de Comercio e Industria de Burgos. El precio que se pagó por la espada fue de un millón seiscientos mil euros y está expuesta en el Museo Provincial de Burgos siendo, como no podía ser menos, atracción de numerosos turistas que aportan haberes a la ciudad

la Tizona en el Museo del Ejércitola Tizona en manos del Alcalde de Burgos Sr. Aparicio
 
Como dije al principio, hiere un poco hablar de mercantilismo cuando nos referimos a “nuestros” recuerdos cidianos. Para mi queda esa materialización en forma de espada de lo que sinifica para los burgaleses “su” TIZONA.

Alberto Saborido                                                           

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